PROCLAMA "SIGUEN SUCEDIENDO COSAS"

Siguen sucediendo cosas..
Acuerdos internacionales sobre la protección al medio ambiente se firman mientras se sigue contribuyendo con contaminantes para el calentamiento global;
las noticias siguen presentándose según la lupa de la cadena noticiosa, aliada con este o aquel poder;
los gobernantes siguen estrechándose la mano en los eventos públicos mientras por detrás buscan derrocarse mutuamente;
el funcionario pronuncia discursos patrióticos sin por ello dejar de robar el fisco;
el imperio, en nombre de la seguridad y la justicia, arrasa pueblos y destruye culturas;
las programadoras siguen presentando "competencias" en las que ya hay un ganador, sin impedir que hayan apasionamientos y apuestas;
el sacerdote sigue aconsejando a parejas y familias amparado más que en chismes en sus ocultas experiencias;
el pastor sigue promoviendo el no apego en los bienes materiales de sus hermanos mientras se traslada a otra ciudad en su camioneta de 120 millones de pesos;
sigue el discurso del izquierdista que justifica credos pasados de moda y defendiendo métodos de lucha insensibles, matanzas absurdas, negaciones a la libertad inhumanas y alambrados de terror;
niños, mujeres e indígenas siguen reducidos a variables de poco peso a la hora de compararlos con la globalización y los grandes proyectos;
el empresario absorto en sus proyecciones de ganancias, procurando pagar lo menos posible, y el obrero sin cuidar la herramienta porque no es suya;
el médico, experto conocedor de la fisiología y la anatomía, experto de las causas y efectos, inmerso en el placer fugaz de la figura que dibuja al aire con el humo del cigarrillo que se fuma;
sigue el padre de familia que se mata toda la semana trabajando duramente por su reducido salario cometiendo el error de quedarse con la plata en la calle, recorriendo cantinas, pooles y prostíbulos;
sigue su mujer esperando con sus hijos en su casa, sin el desayuno de ese día, de ese esperado y odiado Sábado.
Siguen todos:
El vendedor que no advierte a su cliente la desventaja de su producto,
el hijo que nunca dice un "te quiero" a su madre,
el estudiante que quiere ganar el año sin esfuerzo,
los hospitales, dependiendo de los juegos de azar.
Mientras estas cosas sigan sucediendo no podremos decir que "hay esperanza".
