Situados en Belice, frente a México, en el Océano Atlántico, son una maravilla que hace poco fue protegida como patrimonio mundial por las Naciones Unidas.

Es la segunda formación de coral vivo más grande del planeta siendo superada solo por la barrera de arrecifes de Australia. Por lógica, es la más grande de América. Recorre 300 kilómetros bordeando la península de Yucatán.

Los arrecifes coralinos albergan una cuarta parte de la flora y la fauna marina. Enfrentan los problemas de la contaminación, del turismo incontrolado, de la pesca con cianuro, de los derrames petroleros.

El arrecife de Belice tiene un 85% de terreno sin explorar. Tiene sitios muy hermosos como la reserva de Hol Chan (de 8 kilómetros cuadrados) y el calizo Blue Hole, en el centro del arrecife Lighthouse, ya antes visto por el francés Jacques Cousteau. Blue Hole es un pozo de color azul oscuro con unos 300 metros de diámetro y 120 metros de profundidad, cercado de una formación circular de corales vivos.

Estos sitios hermosos de Belice demuestran la belleza del mundo natural cuando el hombre no ha puesto sobre él su mano destructora. Es importante que la resolución de Naciones Unidas que protegen este territorio, verdadero santuario natural, sea puesta en práctica y vigilada para tener en raya a los poderosos de las inversiones, del turismo y de la destrucción del planeta.

¡Cuán maravillosas son las obras del Creador!

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