Una actividad puede ser catalogada de ecoturística

si cumple los siguientes requisitos:

a. Brindar información particular sobre el destino a visitar

y la cultura de esa zona.

b. Aconsejar de manera particular sobre el vestido a usar

de acuerdo a las condiciones de la región a visitar.

c. Informar sobre las conductas adecuadas e inadecuadas

en ese lugar.

d. Dar a conocer de manera precisa la geografía de la zona.

e. Informar sobre las características sociales y políticas de

la región.

f. Instruir acerca de como deben ser las relaciones con

los lugareños.

g. Garantizar un hospedaje y educar en torno a costumbres

que cuiden el entorno.



Muchos gobiernos promueven paquetes ecoturísticos sin

cumplir con varios de estos requisitos. Contemplar de

cerca un arrecife de coral debe ser un motivo de admiración

para un visitante cualquiera pero de ahí a "llevarme una

muestrica para la casa" hay un trecho abismal. Si se pone

en peligro el mismo arrecife o cualquier otro habitat no

debería visitarse por lo delicado de estas formaciones y

por nuestros malos hábitos.

El ecoturismo, entonces, es el turismo basado en la

naturaleza, que respeta la cultura del entorno, que cuida

que no se altere el ecosistema y que ofrece oportunidades

a los nativos para que conserven los recursos naturales.

Si estos principios se practicaran, sitios como el Taj Mahal

en la India, las pirámides de Egipto en el África, o nuestros

sitios de interés como "Ciudad Perdida" en la Sierra Nevada

de Santa Marta, o las mismas playas de Santa Marta y

Cartagena no tuvieran el desgaste y contaminación

que presentan.