RELIGIOSOS ALIADOS CONTRA SECTORES DE LA POBLACIÓN CIVIL
En Ruanda se dieron crueles enfrentamientos entre etnias por el poder. Lo llamativo del caso y por lo cual transcribo una vieja noticia, es el hecho de que religiosos de distintas denominaciones cristianas jugaron un papel activo en la matanza de los TUTSIS, aliándose con sus enemigos para perpetrar esos crímenes que un Tribunal Internacional debió investigar debido al tamaño de la barbarie.
En el nombre de Cristo, en vez de unir a los factores en disputa y crear puentes de diálogo, se aliaron para promover el genocidio. Aquí parte de la noticia que habla sobre un sacerdote pero la investigación cobijaba a un pastor protestante también.
ARUSHA (TANZANIA), 19 (EUROPA PRESS)
Por primera vez en su historia, el Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR) juzgará a partir de mañana lunes a un responsable religioso católico acusado de haber participado activamente en el genocidio de 1994. Este proceso debería permitir aclarar el comportamiento de algunos "hombres de Dios" en las matanzas que arrasaron este pequeño país de Africa central, mayoritariamente cristiano, cuatro años después de una visita del Papa Juan Pablo II.
El padre Athanase Seromba, un hutu (etnia mayoritaria) de 41 años, debe responder por genocidio, complicidad de genocidio, acuerdo para cometer un genocidio y crímenes contra la Humanidad. El religioso se ha declarado inocente.
Según el acta de acusación, habría preparado y supervisado, con responsables locales, la matanza de más de 2.000 tutsis en abril de 1994, que se habían refugiado en la iglesia de la parroquia de Nyange (oeste), de la que tenía la responsabilidad, para escapar a los machetes de los extremistas hutus.
También habría ordenado la destrucción por parte de una excavadora de la "Casa de Dios", cuyo derrumbamiento sobre sus fieles tutsis es el origen de una de las más sangientas y aterradoras matanzas del genocidio que causó 800.000 muertos entre los tutsis (minoritarios) y hutus moderados, según la ONU.
Creado por Naciones Unidas a finales de 1994, el TPIR, con sede en Arusha (Tanzania), se encarga de encontrar y juzgar a los principales autores del genocidio.
REFUGIO
El padre Seromba abandonó Ruanda antes de la victoria de los rebeldes tutsis del Frente Patriótico Ruandés (FPR, en el poder) en julio de 1994, que puso fin al genocidio. Primero encontró brevemente refugio en el este del vecino Zaire (actualmente convertido en la República Democrática del Congo, RDC), y luego estuvo varios meses en Kenia, antes de instalarse en Italia, donde la diócesis de Florencia lo acogió y le permitió ejercer en una localidad de Toscana.
Después de numerosas presiones de organizaciones de defensa de los Derechos Humanos, entre ellos Africa Rights, y una orden de arresto internacional lanzada en 2001 por la fiscalía del TPIR, que Italia se negó en un primer momento a aplicar, el sacerdote ruandés se entregó a la justicia en febrero de 2002.
La Iglesia católica siempre ha subrayado la presunción de inocencia de sus miembros y ha expresado algunas reticencias en colaborar con las autoridades judiciales de los diferentes países que persiguen a los religiosos. Y en el caso particular del padre Seromba, la alta jerarquía católica siempre lo ha apoyado, afirmando que ningún elemento demuestra su culpabilidad.
Preguntado sobre el apoyo de la Iglesia al presunto genocida, el portavoz del TPIR, Roland Amoussouga, declaró que "no es el proceso del Vaticano, es el proceso de un individuo". "El Vaticano no tiene ningún prejuicio o ningún estado de ánimo con respecto al padre Seromba. Es un individuo, no es la institución la que está en causa. El Vaticano no tiene nada que ver en este asunto", declaró a la AFP.

