Gracias a Dios terminaron las fiestas de fin de año y de nuevo nos encauzamos hacia la actividad diaria.

Pasé unos días fenomenales al lado de mis seres queridos, sobre todo de aquellos con quienes hace muchos años no compartía. Hermanos, primos, tíos, todos me recibieron de gran manera y fue encantador conocer a algunos y estrechar sus manos y abrazarlos, ya que solo las fotos testimoniaban de ellos. Mi paseo por la Costa Atlántica colombiana ha dejado unas postales memorables para la posteridad.

Ahora pues, intentaré nuevamente el diálogo de la palabra y del verso, y el comentario libre con mis hermanos blogueros de la Coctelera. Éxitos a todos...