Los afroamericanos están contentos y sienten reivindicación.
Siglos de dolor, de exterminio, de esclavitud, de imposición cultural, de tortura han confluido en algo que llega a creer ahora que ya ocurrió: un presidente negro dirige los destinos de la nación más poderosa del planeta.

No es que por este hecho se vaya a alcanzar el cielo pero es entendible que sientan que también tenían derecho a este cargo, siempre en manos de hombres de raza blanca. ¿Con cuánto han contribuido los negros a la grandeza americana? Creo que con mucho y el destino de esta nación grande no hubiera sido posible sin la enorme contribución y trabajo de estos hombres. Personajes han quedado atrás, los sin nombre, los que no pueden ser recordados ni identificados con facilidad pero ellos también contribuyeron a sembrar la semilla de la lucha por la igualdad, por la dignidad y la verdadera libertad; y están los reconocidos, entre ellos el célebre Martin Luther King.
Cientos y miles, años atrás fueron separados de sus familias nativas en el África para ser llevados al llamado nuevo continente. Eran casos masivos de secuestro y trata de personas para aprovechar su enorme capacidad de trabajo. Y claro, eran los blancos los promotores de aquellos hechos, siempre sacando provecho, siempre yendo adelante, expertos en la tarea de separar, torturar, matar, aprovechar, vilipendiar, robar, quitar, deshonrar a los negros, a los indios, a los de raza amarilla, a quienes ellos consideraban que eran de una escala inferior de pensamiento y de dignidad humana.
Es entendible entonces el jolgorio que se ha sentido hasta en poblaciones de Colombia como Buenaventura, Tumaco y pueblos de Bolívar.
Más que eso, asuntos internacionales esperan una variación de la política norteamericana. No va a ser un giro de 180 grados en lo absoluto pero se espera que ciertas situaciones puedan sufrir giros. Ya es hora de levantar muchas carpas de tropas norteamericanas y permitir dos cosas: La primera, que los pueblos decidan su propio destino y dos, que las familias cuenten con los hijos de la guerra por fin en sus casas.
El mundo estaba cansado de la prepotencia de un Bush que fue demasiado lejos y con demasiado cinismo en la defensa de los intereses norteamericanos.


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