PRIMERA PARTE: TENER IDEALES DEFINIDOS
IDEAL es tener algo claro, concreto, firme y positivo, es una idea concisa sobre lo que se quiere conseguir, de lo que se aspira. Cuando sea mayor la claridad de los ideales mayor será el potencial mental que nos empuje a obtenerlos.
Del sabio Einstein, inventor de la bomba atómica, se decía que era tan distraido que un día en el tren lo vio preocupado el cobrador y le preguntó cuál era el motivo de su inquietud. Einstein le respondió que había perdido su boleto; el cobrador le dijo que no había problema que él no le cobraría el pasaje. El sabio le dijo entonces que el problema era que sin el boleto no sabía a donde iba. No tener ideales definidos equivale a montarse a un tren (como Einstein) y no saber hacia donde se dirige.
Carecer de un ideal, además, es como disparar sin apuntar a ninguna parte. Los ideales nebulosos, indefinidos, producen propósitos vagos e inconsistentes. Hay personas que no tienen este problema sino que tienen tantos ideales que no son capaces de decidirse por ninguno y se quedan en un matorral de malezas sin alcanzar a cualtivar un solo árbol que dé fruto.
Tener un ideal claro es la primera decisión de un conjunto de decisiones que mejorarán tu vida.
Ahora, no puedo negar dos cosas: La una que por mucho positivismo que se obtenga de una lectura de superación, como ésta, las condiciones objetivas del mundo que nos rodea son el marco en el que nos desenvolvemos. Y en tiempos de crisis por mucho optimismo e ideales que se tengan muchas cosas no se podrán realizar. Dos, que a pesar de la crisis y la objetividad de un mundo de pocas oportunidades, el positivo, el que tiene ideales, alcanzará mucho más que el que no los tiene.
(Adaptado de 100 fórmulas para llegar al éxito de Eliécer Salesman)


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